UN CURSO DE MILAGROS Coret_yn
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No importa cuando (dia o mes) comiences el Curso, continua en orden las lecciones hasta final de año. Luego el día 1 de ENERO vuelve a comenzar por la numero 1, eso es lo que hacemos todos los que practicamos Un Curso de Milagros. Estamos para ayudarte!!.
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10. Rechaza hoy de inmediato cualquier tentación que se presente, recordando simplemente la gama de tus alternativas.
Pues lo que ves, y lo único que ves, es lo irreal o lo real, lo falso o lo verdadero.
La percepción es congruente con tu elección, y según elijas, experimentarás el Cielo o el infierno.
11. Acepta una pequeña parte del infierno como real, y habrás condenado tus ojos y maldecido tu vista, y lo que contemples será ciertamente el infierno.
No obstante, la liberación que te ofrece el Cielo sigue estando a tu alcance como una de las alternativas que puedes elegir para que ocupe el lugar de todo lo que el infierno quiere mostrarte.
Lo único que necesitas decirle a cualquier parte del infierno, sea cual sea la forma que adopte, es esto:
Es imposible ver dos mundos.
Lo único que deseo es mi libertad y mi salvación, y esto no forma parte de lo que quiero.
https://youtu.be/mtRNtdbIOjc
*🌀 LECCIÓN 130 🌀*
- 10 DE Mayo -
*Es imposible ver dos mundos.*
https://youtu.be/mtRNtdbIOjc
1. La percepción es congruente.
Lo que ves refleja lo que piensas.
Y lo que piensas no es sino un reflejo de lo que quieres ver.
Tus valores determinan esto, pues no puedes sino desear ver aquello que valoras, al creer que lo que ves existe realmente.
Nadie puede ver un mundo al que su mente no le haya conferido valor.
Y nadie puede dejar de ver lo que cree desear.
2. Sin embargo, ¿quién puede odiar y al mismo tiempo amar?
¿Quién puede anhelar aquello que él no desea que sea real?
¿Quién puede elegir ver un mundo del que tiene miedo?
El miedo no puede sino cegar, pues ésta es su arma: que no puedes ver aquello que temes ver.
El amor y la percepción, por lo tanto, van de la mano, pero el miedo oculta en las tinieblas lo que se encuentra ahí.
3. ¿Qué puede, entonces, proyectar el miedo sobre el mundo?
¿Qué puede verse en las tinieblas que sea real?
La verdad se ve eclipsada por el miedo, y el resto es todo imaginado.
Más ¿qué puede ser real en las ciegas imaginaciones nacidas del pánico?
¿Qué es lo que quieres para que sea esto lo que se te muestra?
¿Qué ibas a querer conservar de un sueño así?
4. El miedo ha dado lugar a todo lo que crees ver: a toda separación, a todas las distinciones y a la multitud de diferencias que crees que configuran el mundo.
Ninguna de estas cosas existe.
El enemigo del amor las inventó.
Mas el amor no puede tener enemigos, de modo que no tienen fundamento, existencia o consecuencia alguna.
Se les puede atribuir valor, pero siguen siendo irreales.
Se puede ir en pos de ellas, mas no se pueden hallar.
Hoy no iremos en su busca ni desperdiciaremos el día buscando lo que no se puede hallar.
5. Es imposible ver dos mundos que no tienen nada en común.
Si vas en pos de uno, el otro desaparece.
Sólo uno de ellos puede permanecer.
Ambos constituyen la gama de alternativas que tienes ante ti, más allá de la cual no hay nada que puedas elegir.
Lo real y lo irreal son las únicas alternativas entre las que puedes elegir.
No hay ninguna otra.
https://youtu.be/mtRNtdbIOjc
6. Hoy intentaremos no transigir allí dónde es imposible hacerlo.
El mundo que ves es la prueba de que ya has elegido algo que es tan completamente abarcador como lo es su opuesto: Lo que deseamos aprender hoy es algo más que la simple lección de que no puedes ver dos mundos.
Esta lección enseña también que el mundo que ves es completamente congruente desde el punto de vista desde el que lo contemplas.
Es un sólo bloque porque procede de una sola emoción, y su origen se ve reflejado en todo lo que ves.
7. En seis ocasiones hoy, llenos de gratitud, dedicaremos gustosamente cinco minutos al pensamiento que pone fin a toda transigencia y a toda duda, y las transcenderemos todas como si de una sola se tratase.
No haremos miles de distinciones sin sentido, ni intentaremos conservar una pequeña porción de la irrealidad cuando consagremos nuestras mentes a hallar sólo lo que es real.
8. Comienza tu búsqueda del otro mundo pidiendo que se te conceda una fortaleza superior a la tuya, y reconociendo qué es lo que persigues.
No deseas más ilusiones.
Y te preparas para esos cinco minutos vaciando tus manos de todos los vanos tesoros de este mundo.
Esperas la ayuda de Dios, según dices:
Es imposible ver dos mundos.
Permítaseme aceptar la fortaleza que Dios me ofrece y no ver valor alguno en este mundo, para así poder hallar mi libertad y mi salvación.
9. Dios estará allí, pues habrás invocado el formidable e infalible Poder que, lleno de gratitud, dará este gigantesco paso contigo.
No dejarás de advertir Su agradecimiento expresado en una percepción tangible y verdadera.
No dudarás de lo que contemples, pues aunque se trate de una percepción, no se trata de una de la que tus ojos por sí solos hayan visto jamás.
Y sabrás que la fortaleza de Dios te respaldó cuando tomaste esta decisión.
https://youtu.be/mtRNtdbIOjc
*UCDM, LECCIÓN 130*
*10 de Mayo*. ⬇️
*Es imposible ver dos mundos.*
*PARA ESTA NOCHE, TOD@S JUNT@S L@S QUE DESEÉIS*.
(La comparto ahora, por si no podéis en la noche. Podéis recitarla a cualquier hora durante el día, si así deseáis)
Todos los sábados l@s hij@s del Monte recitaban esta oración con la Madre Concha, creo que es muy bonito que todos los sábados la recitemos nosotr@s, los que así deseéis, Gracias!!!!! Bendiciones herman@s
🙏💜🙏
https://youtu.be/lLf9Bcf3HUI?si=-kqNws3yAWwZeeoo
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ORACIÓN ESPÍRITU SANTO 🙏
11. Si estás completamente dispuesto a dejar que la salvación se lleve a cabo de acuerdo con el plan de Dios y te niegas a tratar de obtener la paz por tu cuenta, alcanzarás la salvación. Mas no pienses que puedes substituir tu plan por el Suyo. En vez de eso, únete a mí en el Suyo para que juntos podamos liberar a todos aquellos que prefieren permanecer cautivos, y proclamar que el Hijo de Dios es Su anfitrión. Así pues, no dejaremos que nadie se olvide de lo que tú quieres recordar, y de este modo, lo recordarás.
12. Evoca en todos únicamente el recuerdo de Dios y el del Cielo que mora en ellos. Allí donde desees que tu hermano esté, allí creerás estar tú. No respondas a su petición de pequeñez y de infierno, sino sólo a su llamamiento a la grandeza y al Cielo. No te olvides de que su llamamiento es el tuyo y contéstale junto conmigo. El poder de Dios está a favor de Su anfitrión eternamente, pues su único cometido es proteger la paz en la que Él mora. No deposites la ofrenda de la pequeñez ante Su santo altar, el cual se eleva más allá de las estrellas hasta el mismo Cielo por razón de lo que le es dado.
🕊️
6. El Espíritu Santo puede mantener tu grandeza en tu mente a salvo de toda pequeñez, con perfecta claridad y seguridad, y sin dejar que se vea afectada por los miserables regalos que el mundo de la pequeñez desea ofrecerte. Pero para que el Espíritu Santo pueda hacer esto, no debes oponerte a lo que Él dispone para ti. Decídete en favor de Dios por medio de Él. Pues la pequeñez y la creencia de que ésta te puede satisfacer, son decisiones que tomas con respecto a ti mismo. El poder y la gloria que hay en ti procedentes de Dios son para todos los que, como tú, se consideran indignos y creen que la pequeñez puede expandirse hasta convertirse en una sensación de grandeza que los pueda satisfacer. No des ni aceptes pequeñez. El anfitrión de Dios es digno de todo honor. Tu pequeñez te engaña, pero tu grandeza emana de Aquel que mora en ti, y en Quien tú moras. En el Nombre de Cristo, el eterno Anfitrión de Su Padre, no toques a nadie con la idea de la pequeñez.
7. En esta temporada (Navidad) en la que se celebra el nacimiento de la santidad en este mundo, únete a mí que me decidí en favor de la santidad en tu nombre. Nuestra tarea conjunta consiste en restaurar la conciencia de grandeza en aquel que Dios designó como Su anfitrión. Dar el don de Dios está más allá de tu pequeñez, pero no más allá de ti. Pues Dios quiere darse a Sí Mismo a través de ti. Él se extiende a Sí Mismo desde ti hacia todo el mundo, y más allá de todo el mundo hasta las creaciones de Su Hijo sin abandonarte. Él se extiende eternamente mucho más allá de tu insignificante mundo, aunque sin dejar de estar en ti. No obstante, Él te ofrece todas Sus extensiones a ti, puesto que eres Su anfitrión.
8. ¿Es acaso un sacrificio dejar atrás la pequeñez y dejar de deambular en vano? Despertar a la gloria no es un sacrificio. Pero sí es un sacrificio aceptar cualquier cosa que no sea la gloria. Trata de aprender que no puedes sino ser digno del Príncipe de la Paz, nacido en ti en honor de Aquel de Quien eres anfitrión. Desconoces el significado del amor porque has intentado comprarlo con baratijas, valorándolo así demasiado poco como para poder comprender su grandeza. El amor no es insignificante, y mora en ti que eres el anfitrión de Dios. Ante la grandeza que reside en ti, la poca estima en que te tienes a ti mismo y todas las pequeñas ofrendas que haces, se desvanecen en la nada.
9. Bendita criatura de Dios, ¿cuándo vas a aprender que sólo la santidad puede hacerte feliz y darte paz? Recuerda que no aprendes únicamente para ti, de la misma manera en que yo, tampoco lo hice. Tú puedes aprender de mí únicamente porque yo aprendí por ti. Tan sólo deseo enseñarte lo que ya es tuyo, para que juntos podamos reemplazar la miserable pequeñez que mantiene al anfitrión de Dios cautivo de la culpabilidad y la debilidad, por la gozosa conciencia de la gloria que mora en él. Mi nacimiento en ti es tu despertar a la grandeza. No me des la bienvenida en un pesebre, sino en el altar de la santidad, en el que la santidad mora en perfecta paz. Mi Reino no es de este mundo, puesto que está en ti. Y tú eres de tu Padre. Unámonos en honor a ti, que no puedes sino permanecer para siempre más allá de la pequeñez.
10. Decide como yo que decidí morar contigo. Mi voluntad dispone lo mismo que la de mi Padre, pues sé que Su Voluntad no varía y que se encuentra eternamente en paz consigo misma. Nada que no sea Su Voluntad podrá jamás satisfacerte. No aceptes menos y recuerda que todo lo que aprendí es tuyo. Yo amo lo que mi Padre ama tal como Él lo hace, y no puedo aceptar que sea lo que no es, de la misma manera en que Él tampoco puede hacerlo. Cuando hayas aprendido a aceptar lo que eres, no inventarás otros regalos para ofrecértelos a ti mismo, pues sabrás que eres íntegro, que no tienes necesidad de nada y que eres incapaz de aceptar nada para ti. Y habiendo recibido, darás gustosamente. El anfitrión de Dios no tiene que ir en pos de nada, pues no hay nada que él tenga que encontrar.
*(((LIBRO DE TEXTO)))*
*15. EL INSTANTE SANTO.*
*III. La pequeñez en contraposición a la grandeza*
1. No te contentes con la pequeñez. Pero asegúrate de que entiendes lo que es, así como también la razón por la que jamás podrías sentirte satisfecho con ella. La pequeñez es la ofrenda que te haces a ti mismo. La ofreces y la aceptas en lugar de la grandeza. En este mundo no hay nada que tenga valor porque es un mundo que procede de la pequeñez, de acuerdo con la extraña creencia de que la pequeñez puede satisfacerte. Cuando te lanzas en pos de cualquier cosa en este mundo creyendo que te ha de brindar paz, estás empequeñeciéndote y cegándote a la gloria. La pequeñez y la gloria son las únicas alternativas de que dispones para dedicarles todos tus esfuerzos y toda tu vigilancia. Y siempre elegirás una a expensas de la otra.
2. Sin embargo, de lo que no te das cuenta cada vez que eliges, es de que tu elección es tu evaluación de ti mismo. Opta por la pequeñez y no tendrás paz, pues habrás juzgado que eres indigno de ella. Y cualquier cosa que ofrezcas como substituto será un regalo de tan poco valor que te dejará insatisfecho. Es esencial que aceptes el hecho -y que lo aceptes gustosamente- de que ninguna clase de pequeñez podrá jamás satisfacerte. Eres libre de probar cuantas quieras, pero lo único que estarás haciendo es demorar tu retorno al hogar. Pues sólo en la grandeza, que es tu hogar, podrás sentirte satisfecho.
3. Tienes una gran responsabilidad para contigo mismo, y es una responsabilidad que tienes que aprender a recordar en todo momento. Al principio, la lección tal vez te parezca difícil, pero aprenderás a amarla cuando te des cuenta de que es verdad y de que no es más que un tributo a tu poder. Tú que has encontrado la pequeñez que buscabas, recuerda esto: cada decisión que tomas procede de lo que crees ser, y representa el valor que te atribuyes a ti mismo. Si crees que lo que no tiene valor puede satisfacerte, no podrás sentirte satisfecho, pues te habrás limitado a ti mismo. Tu función no es insignificante, y sólo podrás escaparte de la pequeñez hallando tu función y desempeñándola.
4. No hay duda acerca de cuál es tu función, pues el Espíritu Santo sabe cuál es. No hay duda acerca de la grandeza de esa función, pues te llega a través de Él desde la Grandeza. No tienes que esforzarte por alcanzarla, puesto que ya dispones de ella. Mas debes canalizar todos tus esfuerzos contra la pequeñez, pues para proteger tu grandeza en este mundo es preciso mantenerse alerta. Mantenerse continuamente consciente de la propia grandeza en un mundo en el que reina la pequeñez es una tarea que los que se menosprecian a sí mismos no pueden llevar a cabo. Sin embargo, se te pide que lo hagas como tributo a tu grandeza y no a tu pequeñez. No se te pide que lo hagas solo. El poder de Dios respaldará cada esfuerzo que hagas en nombre de Su amado Hijo. Ve en pos de la pequeñez, y te estarás negando a ti mismo Su poder. Dios no está dispuesto a que Su Hijo se sienta satisfecho con nada que no sea la totalidad. Pues Él no se siente satisfecho sin Su Hijo y Su Hijo no puede sentirse satisfecho con menos de lo que Su Padre le dio.
5. Anteriormente te pregunté: "¿Qué prefieres ser, rehén del ego o anfitrión de Dios?" Deja que el Espíritu Santo te haga esa pregunta cada vez que tengas que tomar una decisión. Pues cada decisión que tomas la contesta, y, por lo tanto, le abre las puertas a la tristeza o a la dicha. Cuando Dios se dio a Sí Mismo a ti en tu creación, te estableció como Su anfitrión para siempre. Él no te ha abandonado, ni tú lo has abandonado a Él. Todos tus intentos de negar Su grandeza, y de hacer de Su Hijo un rehén del ego, no pueden empequeñecer a aquel a quien Dios ha unido a Sí Mismo. Cada decisión que tomas es o bien en favor del Cielo o bien en favor del infierno, y te brinda la conciencia de la alternativa que hayas elegido.
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