UN CURSO DE MILAGROS Coret_yn
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No importa cuando (dia o mes) comiences el Curso, continua en orden las lecciones hasta final de año. Luego el día 1 de ENERO vuelve a comenzar por la numero 1, eso es lo que hacemos todos los que practicamos Un Curso de Milagros. Estamos para ayudarte!!.
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*(((LIBRO DE TEXTO)))*
*23. LA GUERRA CONTRA TI MISMO*
*II. (1) Las leyes del caos*
1. Puedes llevar las "leyes" del caos ante la luz, pero nunca las podrás entender. Las leyes caóticas no tienen ningún significado y, por lo tanto, se encuentran fuera de la esfera de la razón. No obstante, aparentan ser un obstáculo para la razón y para la verdad. Contemplémoslas, pues, detenidamente, para que podamos ver más allá de ellas y entender lo que son, y no lo que quieren probar. Es esencial que se entienda cuál es su propósito porque su fin es crear caos y atacar la verdad. Éstas son las leyes que rigen el mundo que tú fabricaste. Sin embargo, no gobiernan nada ni necesitan violarse: necesitan simplemente contemplarse y transcenderse.
2. La primera ley caótica es que la verdad es diferente para cada persona. Al igual que todos estos principios, éste mantiene que cada cual es un ente separado, con su propia manera de pensar que lo distingue de los demás. Este principio procede de la creencia en una jerarquía de ilusiones: de que algunas son más importantes que otras, y, por lo tanto, más reales. Cada cual establece esto para sí mismo, y le confiere realidad atacando lo que otro valora. Y el ataque se justifica porque los valores difieren, y los que tienen distintos valores parecen ser diferentes, y, por ende, enemigos.
3. Observa cómo parece ser esto un impedimento para el primer principio de los milagros, pues establece grados de verdad entre las ilusiones, haciendo que algunas parezcan ser más difíciles de superar que otras. Si uno pudiese darse cuenta de que todas ellas son la misma ilusión y de que todas son igualmente falsas, sería fácil entender entonces por qué razón los milagros se aplican a todas ellas por igual. Cualquier clase de error puede ser corregido precisamente porque no es cierto. Cuando se lleva ante la verdad en vez de ante otro error, simplemente desaparece. Ninguna parte de lo que no es nada puede ser más resistente a la verdad que otra.
4. La segunda ley del caos, muy querida por todo aquel que venera el pecado, es que no hay nadie que no peque, y, por lo tanto, todo el mundo merece ataque y muerte. Este principio, estrechamente vinculado al primero, es la exigencia de que el error merece castigo y no corrección. Pues la destrucción del que comete el error lo pone fuera del alcance de la corrección y del perdón. De este modo, interpreta lo que ha hecho como una sentencia irrevocable contra sí mismo que ni siquiera Dios Mismo puede revocar. Los pecados no pueden ser perdonados, al ser la creencia de que el Hijo de Dios puede cometer errores por los cuales su propia destrucción se vuelve inevitable.
5. Piensa en las consecuencias que esto parece tener en la relación entre Padre e Hijo. Ahora parece que nunca jamás podrán ser uno de nuevo. Pues uno de ellos no puede sino estar por siempre condenado, y por el otro. Ahora son diferentes y, por ende, enemigos. Y su relación es una de oposición, de la misma forma en que los aspectos separados del Hijo convergen únicamente para entrar en conflicto, pero no para unirse. Uno de ellos se debilita y el otro se fortalece con la derrota del primero. Y su temor a Dios y el que se tienen entre sí parece ahora razonable, pues se ha vuelto real por lo que el Hijo de Dios se ha hecho a sí mismo y por lo que le ha hecho a su Creador.
6. En ninguna otra parte es más evidente la arrogancia en la que se basan las leyes del caos que como sale a relucir aquí. He aquí el principio que pretende definir lo que debe ser el Creador de la realidad; lo que debe pensar y lo que debe creer; y, creyéndolo, cómo debe responder. Ni siquiera se considera necesario preguntarle si eso que se ha decretado que son Sus creencias es verdad. Su Hijo le puede decir lo que ésta es, y la única alternativa que le queda es aceptar la palabra de Su Hijo o estar equivocado. Esto conduce directamente a la tercera creencia descabellada que hace que el caos parezca ser eterno.
Cristo se convierte hoy en mis ojos, y en los oídos que escuchan hoy la Voz que habla por Dios.
Padre, vengo a Ti a través de Aquel que es Tu Hijo, así como mi verdadero Ser.
Amén.
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💠🙏 Bello INSTANTE santo eterno. Amada familia en la Realidad, Bendición Paz y Luz. Momento de Consciencia.
*Lección 17*
https://youtu.be/MYiaKPoew3A
*Estudio del Libro de PSICOTERAPIA, por el Curso De Milagros*
*2. EL PROCESO DE LA PSICOTERAPIA*
*II. El lugar de la religión en la psicoterapia.*
4. Sin embargo, la conciencia de Dios no constituye una meta razonable para la psicoterapia. Ésta llegará cuando se complete la psicoterapia, puesto que donde hay perdón la verdad tiene que llegar. Sería injusto en verdad si la creencia en Dios fuera necesaria para el éxito terapéutico. La creencia en Dios tampoco es un concepto significativo, puesto que a Dios sólo puede conocérsele. La creencia implica que la no creencia es posible, pero el conocimiento de Dios no tiene opuesto verdadero. No conocer a Dios es no tener ningún conocimiento, y es a esto a lo que conduce toda falta de perdón. Y sin el conocimiento uno sólo puede tener creencia. (P.2.II.4.1)
Estamos Estudiando Un Curso De Milagros.
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*6. LAS LECCIONES DEL AMOR*
*II. La alternativa a la proyección*
8. Dios creó a Sus Hijos extendiendo Su Pensamiento y conservando las extensiones de Su Pensamiento en su Mente. Todos Sus Pensamientos están, por lo tanto, perfectamente unidos dentro de sí mismos y entre sí. El Espíritu Santo te capacita para poder percibir esta plenitud ahora. Dios te creó para que creases. No puedes extender Su Reino hasta que no conozcas la plenitud de éste.(T.6.II.8.1)
Estamos Estudiando Un Curso De Milagros.
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Lección 17 Del Estudio De La Psicoterapia
https://youtu.be/MYiaKPoew3A
Previamente cada cultura les asigna un significado a las cosas, de ahí la diversidad de idiomas. Las palabras no se utilizan en el estado del Cielo, entre otras cosas, porque allí no existen cuerpos ni órganos de fonación, las palabras son un instrumento muy limitado de comunicación, que dependen de una corta distancia para ser escuchadas. En el estado del Cielo la comunicación es mental, y está soportada por una visión y un conocimiento de una totalidad todo abarcante.
Para liberarnos de la esclavitud del ego, tenemos que negar tanto al cuerpo como a su “yo” psicológico.
Para des-identificarnos con ese "yo" que se cree especial debemos afirmar nuestra verdadera identidad, diciendo: "Soy el santo Hijo de Dios Mismo."
Y no es una afirmación arrogante. La arrogancia es la del ego que se considera separado de Dios y cree poder reemplazarlo, esa es la grandiosidad del ego, muy distinta de la grandeza del Hijo de Dios. Esa grandeza la conquistamos cuando reconocemos nuestro verdadero origen con humildad y sin pretensiones, pues no necesitamos demostrarle nada a nadie, sólo reconocer y aceptar nuestra realidad inmortal.
Afirmar mi verdadera identidad me permite sentirme uno con Dios y con todos mis hermanos, y eso lo experimento ”En silencio y con verdadera humildad busco la gloria de Dios a fin de contemplarla en el Hijo que Él creó como mi Ser." (L - 211)
En la quietud de nuestra mente, al silenciar el ego, cerrando nuestros ojos, aquietando el cuerpo, y luego olvidarnos del tiempo, del mundo, e incluso del cuerpo, y en la intemporalidad del ahora, encontraremos la gloria de Dios, la contemplaremos en el Cristo que Dios creó como Su Hijo, ese es nuestro único Ser, en Su Luz y Su Amor nos encontramos y nos reconocemos como el perfecto Hijo de Dios.
*PRÁCTICA DIARIA*:
"No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó."
(191) "Soy el santo Hijo de Dios Mismo."
"No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó."
Con estas ideas nos levantaremos por la mañana, pasaremos todo el día y nos acostaremos pensando en ellas y nos levantaremos nuevamente repitiendo las mismas ideas.
Con estas ideas meditaremos en la mañana y en la noche, mínimo 15 minutos, y haremos una pausa cada hora, para recordarlas en quietud y silencio y hacerlas nuestras, para igualmente repetirlas entre horas lo más que podamos.
*RESPUESTA A LA TENTACIÓN:*
A lo largo del día, "Cuando la tentación te asedie, apresúrate a proclamar que ya no eres su presa, diciendo:"
"No quiero este pensamiento. El que quiero es ____"
(L– r VI. 6:1-2)
En el caso de hoy el pensamiento que quiero es:
(191) "Soy el santo Hijo de Dios Mismo."
"Y entonces repite la idea del día y deja que ocupe el lugar de lo que habías pensado." (L-r VI.6:4)
No olvides dejar pasar ni un solo pensamiento vano en tu mente sin confrontarlo, sin perdonarlo, ya sea de ira, ataque, carencia, tristeza, culpa, miedo o cualquier otro pensamiento no amoroso que niegue tu realidad inmortal. La salvación depende que no dejes ni una sola mancha de oscuridad en tu mente, para que la luz de tu Amor ilumine al mundo y a todas las mentes que Dios creó una contigo.
⚜️
*AYUDA LECCIÓN 211*
"No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó."
1. (191) "Soy el santo Hijo de Dios Mismo."
Proclamar que "Soy el santo Hijo de Dios Mismo" Es una afirmación de nuestra verdadera identidad, que pareciera que hemos olvidado y la hemos reemplazado por el insignificante “yo" del ego.
Recuperar nuestra verdadera identidad no es tarea fácil, pese a que la introducción a este repaso nos dice: que una sola idea de este repaso, sería suficiente para nuestra salvación, si nos la creyéramos de verdad.
Pero "nuestra realidad" en este mundo, es que desde nuestros primeros años de vida, nos la pasamos afirmando el “yo" de nuestro ego.
Todos los días decimos: "yo soy” y luego agregamos alguna cualidad o atributo que nos identifica y diferencia de los demás, por ejemplo:
"yo soy" hombre
"yo soy" mujer
"yo soy" gay
“yo soy" funcionario
“yo soy" ingeniero
“yo soy" comerciante
“yo soy" bonito /a
“yo soy" rico,
“yo soy" pobre
“yo soy" colombiano
“yo soy" alemán
“yo soy" hincha del Real Madrid
“yo soy" esposo/a de...
“yo soy" mejor que...
“Yo” tengo hambre
“yo” tengo rabia
“yo” tengo miedo
“yo” no soy culpable
“yo” responsabilicé a…
"yo" pienso que...
"yo" creo que...
"yo" opino que...
"yo" siento que...
Todos los días estamos afirmando el "yo" de nuestro ego, todos los días estamos afirmando la separación en lugar de la unidad. En el mejor de los casos, la unidad se nos convierte en un propósito político, ideológico o religioso, como algo a lograr en un futuro para mejorar el mundo, y de esa manera, hacemos de la dualidad parte de nuestra cotidianidad.
Y muchas veces decimos desde cierta convicción espiritual: "Yo Soy”, ó "la presencia del Yo Soy" creyendo afirmar una identidad distinta al ego, cuando en el fondo hemos caído en la trampa de la dualidad, y lo único que estamos afirmando con "Yo soy" es nuestro ego espiritual, pues honestamente no nos creemos que "Soy el santo Hijo de Dios Mismo."
*SOY UN NO YO:*
Nuestro ego utiliza múltiples trampas para afirmar una identidad separada llamada "yo" con minúscula, o "YO" con mayúscula, pero ambos siguen siendo ego, con minúscula o con mayúscula, pero ego, al fin y al cabo.
La espiritualidad de Un Curso de Milagros es muy radical, y muy precisa en el uso del lenguaje, excluye en la medida de lo posible el uso del pronombre “yo" con el que la persona que habla o escribe se refiere a sí misma; esto lo observamos en la idea del día de esta lección:
"Soy el santo Hijo de Dios Mismo."
dice "Soy", no dice "Yo Soy". Pues un "yo " implica un "Tu", ni siquiera el pronombre personal del plural “nosotros" sería adecuado, pues implica un “ustedes”, "vosotros" o "ellos".
*LA CONSCIENCIA DE SEPARACIÓN:*
Por eso el Curso nos dice que lo primero que surgió con la separación fue la consciencia. La consciencia de sentirme distinto y separado del otro, en primer lugar, de Dios.
La consciencia implica un sujeto y un objeto, un observador y un observado. A partir de ahí se desprende la dinámica de la dualidad, de los opuestos, del lenguaje de la separación: Bueno - malo, santo - pecador, víctima - victimario, salud - enfermedad, defensa-ataque, etc.
En el estado del Cielo no existe un "Yo" y un "Tu", es un estado de completa unicidad, el Padre no está separado del Hijo, pues el Padre nos creó como una extensión de Sí Mismo. De ahí que Dios no tenga nombre, pues no requiere diferenciarse de Su Hijo. Así nosotros en este mundo le asignamos nombres a Dios, esos nombres son nuestra representación simbólica de esa entidad amorosa y todo abarcante a la que llamamos Dios, pero los nombres en sí no son Dios sino nuestra representación de Dios.
*EL LÍMITE DE LAS PALABRAS:*
Las palabras y el lenguaje son una representación simbólica que usa nuestra mente en este mundo para comunicarnos.
