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UN CURSO DE MILAGROS Coret_yn

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No importa cuando (dia o mes) comiences el Curso, continua en orden las lecciones hasta final de año. Luego el día 1 de ENERO vuelve a comenzar por la numero 1, eso es lo que hacemos todos los que practicamos Un Curso de Milagros. Estamos para ayudarte!!.

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6. Como anfitrión del ego, crees que puedes descargar toda tu culpabilidad siempre que así lo desees, y de esta manera comprar paz. Y no pareces ser tú el que paga. Y aunque si bien es obvio que el ego exige un pago, nunca parece que es a ti a quien se lo exige. No estás dispuesto a reconocer que el ego, a quien tú invitaste, traiciona únicamente a los que creen ser su anfitrión. El ego nunca te permitirá percibir esto, ya que este reconocimiento lo dejaría sin hogar. Pues cuando este reconocimiento alboree claramente, ninguna apariencia que el ego adopte para ocultarse de tu vista te podrá engañar. Toda apariencia será reconocida tan sólo como una máscara de la única idea que se oculta tras todas ellas: que el amor exige sacrificio, y es, por lo tanto, inseparable del ataque y del miedo. Y que la culpabilidad es el costo del amor, el cual tiene que pagarse con miedo. 7. ¡Cuán temible, pues, se ha vuelto Dios para ti! ¡Y cuán grande es el sacrificio que crees que exige Su amor! Pues amar totalmente supondría un sacrificio total. Y de este modo, el ego parece exigirte menos que Dios, y de entre estos dos males lo consideras el menor: a uno de ellos tal vez se le deba temer un poco, pero al otro, a ése hay que destruirlo. Pues consideras que el amor es destructivo, y lo único que te preguntas es: ¿quién va a ser destruido, tú u otro? Buscas la respuesta a esta pregunta en tus relaciones especiales, en las que en parte pareces ser destructor y en parte destruido, aunque incapaz de ser una u otra cosa completamente. Y crees que esto te salva de Dios, Cuyo absoluto Amor te destruiría completamente. 8. Crees que todo el mundo exige algún sacrificio de ti, pero no te das cuenta de que eres tú el único que exige sacrificios, y únicamente de ti mismo. Exigir sacrificios, no obstante, es algo tan brutal y tan temible que no puedes aceptar dónde se encuentra dicha exigencia. El verdadero costo de no aceptar este hecho ha sido tan grande que, antes que mirarlo de frente, has preferido renunciar a Dios. Pues si Dios te exigiese un sacrificio total, parecería menos peligroso proyectarlo a Él al exterior y alejarlo de ti, que ser Su anfitrión. A Él le atribuiste la traición del ego, e invitaste a éste a ocupar Su lugar para que te protegiese de Él. Y no te das cuenta de que a lo que le abriste las puertas es precisamente lo que te quiere destruir y lo que exige que te sacrifiques totalmente. Ningún sacrificio parcial puede aplacar a este cruel invitado, pues es un invasor que tan sólo aparenta ser bondadoso, pero siempre con vistas a hacer que el sacrificio sea total. 9. No lograrás ser un rehén parcial del ego, pues él no cumple sus promesas y te desposeerá de todo. Tampoco puedes ser su anfitrión sólo en parte. Tienes que elegir entre la libertad absoluta y la esclavitud absoluta, pues éstas son las únicas alternativas que existen. Has intentado transigir miles de veces a fin de evitar reconocer la única alternativa por la que te tienes que decidir. Sin embargo, reconocer esta alternativa tal como es, es lo que hace que elegirla sea tan fácil. La salvación es simple, por ser de Dios, y es, por lo tanto, muy fácil de entender. No trates de proyectarla y verla como algo que se encuentra en el exterior. En ti se encuentran tanto la pregunta como la respuesta; lo que te exige sacrificio así como la paz de Dios. 🕊️

*(((LIBRO DE TEXTO)))* *15. EL INSTANTE SANTO.* *X. La hora del renacer.* 1. Mientras estés en el tiempo, tendrás el poder de demorar la perfecta unión que existe entre Padre e Hijo. Pues en este mundo, la atracción de la culpabilidad se interpone entre ellos. En la eternidad, ni el tiempo ni las estaciones del año tienen significado alguno. Pero aquí, la función del Espíritu Santo es valerse de ambas cosas, mas no como lo hace el ego. Ésta es la temporada en la que se celebra mi nacimiento en el mundo. Mas no sabes cómo celebrarlo. Deja que el Espíritu Santo te enseñe, y déjame celebrar tu nacimiento a través de Él. El único regalo que puedo aceptar de ti es el regalo que yo te hice. Libérame tal como yo elijo liberarte a ti. Celebramos la hora de Cristo juntos, pues ésta no significa nada si estamos separados. 2. El instante santo es verdaderamente la hora de Cristo. Pues en ese instante liberador, no se culpa al Hijo de Dios por nada y, de esta manera, se le restituye su poder ilimitado. ¿Qué otro regalo puedes ofrecerme cuando yo elijo ofrecerte sólo éste? Verme a mí es verme en todo el mundo y ofrecerles a todos el regalo que me ofreces a mí. Soy tan incapaz de recibir sacrificios como lo es Dios, y todo sacrificio que te exiges a ti mismo me lo exiges a mí también. Debes reconocer que cualquier clase de sacrificio no es sino una limitación que se le impone al acto de dar. Y mediante esa limitación limitas la aceptación del regalo que yo te ofrezco. 3. Nosotros que somos uno, no podemos dar por separado. Cuando estés dispuesto a reconocer que nuestra relación es real, la culpabilidad dejará de ejercer atracción sobre ti. Pues en nuestra unión aceptarás a todos nuestros hermanos. Nací con el solo propósito de dar el regalo de la unión. Dámelo a mí, para que así puedas disponer de él. La hora de Cristo es la hora señalada para el regalo de la libertad que se le ofrece a todo el mundo. Y al tú aceptarla, se la ofreces a todos. 4. En tus manos está hacer que esta época del año sea santa, pues en tus manos está hacer que la hora de Cristo tenga lugar ahora. Es posible hacer esto de inmediato, pues lo único que ello requiere es un cambio de percepción, ya que únicamente cometiste un error. Parecen haber sido muchos, pero todos ellos son en realidad el mismo. Pues aunque el ego se manifiesta de muchas formas, es siempre la expresión de una misma idea: lo que no es amor es siempre miedo, y nada más que miedo. 5. No es necesario seguir al miedo por todas las tortuosas rutas subterráneas en las que se oculta en la obscuridad, para luego emerger en formas muy diferentes de lo que es. Pero sí es necesario examinar cada una de ellas mientras aún conserves el principio que las gobierna a todas. Cuando estés dispuesto a considerarlas, no como manifestaciones independientes, sino como diferentes expresiones de una misma idea, la cual ya no deseas, desaparecerán al unísono. La idea es simplemente ésta: crees que es posible ser anfitrión del ego o rehén de Dios. Éstas son las opciones que crees tener ante ti, y crees asimismo que tu decisión tiene que ser entre una y otra. No ves otras alternativas, pues no puedes aceptar el hecho de que el sacrificio no aporta nada. El sacrificio es un elemento tan esencial en tu sistema de pensamiento, que la idea de salvación sin tener que hacer algún sacrificio no significa nada para ti. Tu confusión entre lo que es el sacrificio y lo que es el amor es tan aguda que te resulta imposible concebir el amor sin sacrificio. Y de lo que debes darte cuenta es de lo siguiente: el sacrificio no es amor, sino ataque. Sólo con que aceptases esta idea, tu miedo al amor desaparecería. Una vez que se ha eliminado la idea del sacrificio ya no podrá seguir habiendo culpabilidad. Pues si hay sacrificio, alguien siempre tiene que pagar para que alguien gane. Y la única cuestión pendiente es a qué precio y a cambio de qué.

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✨🙏🏻 Mi Santidad Bendice Su Santidad 💕 Lección 135 https://youtu.be/mkq4p6kVvrw *Del Manual Para El Maestro De Un Curso De Milagros* *III. La función del maestro de Dios* *21. ¿Qué papel juegan las palabras en el proceso de curación?* 4. ¿Debe evitar, entonces, el maestro de Dios el uso de las palabras cuando enseña? ¡Por supuesto que no! Son muchos a los que aún es necesario acercarse por medio de las palabras, ya que todavía son incapaces de oír en silencio. No obstante, el maestro de Dios debe aprender a utilizar las palabras de otra manera. Poco a poco aprenderá a dejar que las palabras le sean inspiradas, a medida que deje de decidir por sí mismo lo que tiene que decir. Este proceso no es más que un caso especial de la lección del libro de ejercicios que reza: "Me haré a un lado y dejaré que Él me muestre el camino". El maestro de Dios acepta las palabras que se le ofrecen y las expresa tal como las recibe. No controla lo que dice. Simplemente escucha, oye y habla. (M.III.21.4) Estamos Estudiando Un Curso De Milagros. ☀️ *5. CURACIÓN Y PLENITUD* *II. La Voz que habla por Dios* 11. Cuando te sientas tentado por la voz falsa, recurre a mí para que te recuerde cómo sanar compartiendo mi decisión, haciéndola así aún más firme. Al compartir este objetivo, aumentaremos su poder para atraer a toda la Filiación y para restituirla nuevamente a la unicidad en la que fue creada. Recuerda que "yugo" quiere decir "unión", y "carga" significa "mensaje". Reformulemos la frase "Mi yugo es llevadero y mi carga ligera" de esta forma: "Unámonos, pues mi mensaje es la Luz".(T.5.II.11.1) Estamos Estudiando Un Curso De Milagros. ☀️

Lección 135 Del Manual Para El Maestro https://youtu.be/mkq4p6kVvrw ✍️

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"Si permites que tu mente abrigue pensamientos de ataque, juzgue o traces planes para contrarrestar cosas que tal vez puedan pasar en el futuro, te habrás vuelto a extraviar, y habrás forjado una identidad corporal que atacará al cuerpo, pues en ese caso la mente estará enferma." De ocurrir eso, nos pide que lo remediemos de inmediato, no permitiendo nuevos ataques que me hagan daño, ni confundirme con respecto a lo que de verdad necesita sanar: mi mente. En esos casos me digo mentalmente: "He olvidado lo que realmente soy, pues me confundí a mí mismo con mi cuerpo." "La enfermedad es una defensa contra la verdad." "Mas yo no soy un cuerpo." "Y mi mente es incapaz de atacar." "Por lo tanto, no puedo estar enfermo." En esta hermosa lección Jesús pone en práctica su antigua enseñanza de que "la verdad os hará libres", nos explica el alcance de este postulado y nos enseña a practicarlo. Depende de nosotros aceptar la verdad que nos habita, reconocerla y pedirle que nos sane. La verdad siempre estará disponible, siempre responderá nuestro llamado, nuestra pequeña dosis de buena voluntad consiste en llamar a la Verdad, tocar sus puertas, en ese momento descubriremos que las puertas del Amor siempre han estado abiertas, pues la totalidad no tiene muros, ventanas ni puertas, su infinita paz lo abarca todo, su dicha no la contiene nada, en ese momento descubrimos que al renunciar al ego no perdemos nada y lo conquistamos todo.

"Experimentas dolor cuando el cuerpo lo experimenta, y en ese dolor te vuelves uno con él." De esa manera la "identidad" del ego queda preservada, y mi verdadera identidad como Hijo de Dios con todos sus atributos queda oculta. Pero el ego no puede cambiar lo inalterable. La culpa no puede afectar la absoluta inocencia del Hijo de Dios. Nuestro Padre no tiene nada que ver con lo que aparentemente nos ocurre en este mundo, "La verdad sólo desea brindarte felicidad, pues ése es su propósito." Esta es la verdad que nos recuerda el Espíritu Santo. Los sueños de separación no han afectado la verdad de lo que soy: "El poder de la verdad es muy superior al de cualquier defensa, pues ninguna ilusión puede permanecer allí donde se le ha dado entrada a la verdad." La verdad florecerá nuevamente en toda mente que esté dispuesta a deponer sus armas, a renunciar al juego de la separación, y reconocer su unidad indisoluble con Dios y todo lo creado. *PROPÓSITO*: Pedirle a la verdad que me libere de este sueño de separación. Encontrar la verdad de lo que soy, salir a su encuentro, darle la bienvenida, unirme a ella, y al hacerlo, toda enfermedad desaparece, el cuerpo se sana y cumple una nueva función, se pone al servicio del amor y el perdón. *PRÁCTICA*: Aquiétate durante 15 minutos, en dos ocasiones en el transcurso del día, preferiblemente una en la mañana y la otra en la noche. Respira lenta y profundamente y mientras te vas relajando con la respiración, ve introduciendo en tu consciencia "una plegaria de curación para que nos ayude a superar nuestra actitud defensiva y permita que la verdad sea como siempre ha sido:" "La enfermedad es una defensa contra la verdad. Aceptaré la verdad de lo que soy, y dejaré que mi mente sane hoy completamente." Memoriza estas palabras, cierra los ojos e introduce en tu conciencia repitiéndolas lentamente. Y en la medida que estas palabras se asientan en tu consciencia, te relajas y te dejas ir de la mano de Quien te trae la luz de la verdad y te libera de toda creencia en la enfermedad y la separación. "Y la verdad vendrá, pues jamás ha estado separada de nosotros." "Tan sólo aguarda la invitación que hoy le hacemos." Esta práctica nos recuerda el pasaje bíblico en la que Jesús nos decía que: "la verdad os hará libres" (Juan 8:31-38) Si hacemos bien la práctica, la lección es muy explícita sobre los benéficos resultados que obtendremos: "No quedará ni un solo rincón tenebroso que la enfermedad pueda ocultar y defender contra la luz de la verdad." "La mente sanará de todo deseo enfermizo que jamás haya tratado que el cuerpo obedeciera." "Ahora el cuerpo está sano porque la fuente de la enfermedad está dispuesta a recibir alivio." *INDICADORES DE SANACIÓN:* La lección nos entrega unos medios de verificación sobre los resultados sanadores que podemos obtener, nos ofrece por lo menos 6 indicadores de sanación: “reconocerás que practicaste bien por lo siguiente:” 1. ”el cuerpo no sentirá nada en absoluto." 2. "Si has tenido éxito, no habrá sensación alguna de enfermedad o de bienestar, de dolor o de placer." 3. "La mente no responderá en absoluto a lo que el cuerpo haga. Lo único que se conserva es su utilidad y nada más." 4. "Tal vez no te des cuenta de que esto elimina los límites que le habías impuesto al cuerpo como resultado de los propósitos que le habías adjudicado." 5. "A medida que éstos se dejan a un lado, el cuerpo tendrá suficiente fuerza para servir a cualquier propósito que sea verdaderamente útil." 6. "La salud del cuerpo queda plenamente garantizada porque ya no se ve limitado por el tiempo, por el clima o la fatiga, por lo que come o bebe, ni por ninguna de las leyes a que antes lo sometías." *PRÁCTICAS FRECUENTES Y RESPUESTA A LA TENTACIÓN:* Todos los beneficios sanadores de las prácticas de esta lección pueden ser permanentes o temporales, ello depende si nos mantenemos alerta a favor de la verdad y el amor.

*AYUDA LECCIÓN 136*   LA ENFERMEDAD ES UNA DEFENSA CONTRA LA VERDAD.   Esta es una lección muy metafísica en su exposición conceptual y muy sanadora en la práctica de sus ejercicios.   Esta lección nos plantea una contraposición entre la enfermedad y la verdad. "La enfermedad es una defensa contra la verdad." Si examinamos esta idea, vemos que la enfermedad aparece como una negación de algo que sí tiene identidad propia: la Verdad, entendida esta como Dios y sus leyes.   *¿QUÉ ES LA VERDAD?*   Así que recordemos que es la verdad para que comprendamos mejor el alcance de esta lección. El tema de la verdad lo abordamos hace poco en la lección 134 y se definía de la siguiente manera: "La verdad es la creación de Dios" (L-134) "Todo lo que es verdad le pertenece a Él, refleja Sus leyes e irradia Su Amor." (L-134)   La verdad es Dios y su creación. Los atributos de Dios, además del amor, la paz y la dicha, también lo son la plenitud, la invulnerabilidad y la eternidad, por lo que tendríamos que concluir, que la enfermedad no tiene nada que ver con Dios.   En el estado del Cielo los cuerpos, la enfermedad y la muerte no existen. En la lección de ayer (L135) aprendimos que toda defensa es un ataque. Hoy estudiaremos que la enfermedad es un ataque contra la verdad, pero como "Dios no sabe nada de tus planes para cambiar Su Voluntad." Él no ve ataques. El Amor ve solo Amor. El ego cree que está atacando a Dios, pero en realidad es que "todo ataque es un ataque contra uno mismo” (T.10.II.5:1). Es un ataque contra la mente del Hijo de Dios que se cree separado del Padre.   Dios no está en guerra contra el ego, Dios no está en conflicto consigo mismo, como sí sucede con el ego, con la mente que se cree separada.   *¿CUAL ES EL PROPÓSITO DE LA ENFERMEDAD?*   La mente ilusoria busca afirmar la separación por medio de la enfermedad. De ahí la importancia de comprender "cuál es el propósito que aparentemente tiene la enfermedad." El cuerpo es una proyección de la mente, una imagen que esta fabricó, y "Al no tener la enfermedad causa ni ningún propósito válido, es imposible que exista." Una vez que la examinamos desde las causas, que la enfermedad no es real, cuando "se reconoce esto, la curación es automática."   Y ahora entramos en el terreno de las definiciones: "La enfermedad no es un accidente." La enfermedad no es algo que "nos ocurre" independientemente de nuestra mente. Es un recurso de nuestra mente falsa, "Al igual que toda defensa, es un mecanismo demente de auto-engaño."   Y ¿cuál es el propósito de ese mecanismo de auto engaño? "su propósito es ocultar la realidad, atacarla, alterarla, incapacitarla, distorsionarla, tergiversarla y reducirla a un insignificante montón de partes desarmadas."   El ego necesita demostrar la inexistencia de Dios y de nuestro Ser, necesita demostrar que la totalidad, y su unidad no existen.   "La meta de todas las defensas es impedir que la verdad sea íntegra." Los mecanismos de percepción del ego nos muestran un mundo de personas separadas y en conflicto, objetos separados, circunstancias separadas, como si nada se pudiese relacionar y unir. La enfermedad es "un ataque contra la totalidad"   *LA ENFERMEDAD ES UNA DECISIÓN:*   "La enfermedad es una decisión. No es algo que te suceda sin tú mismo haberlo pedido, y que te debilita y te hace sufrir."   "Es una decisión que tú mismo tomas, un plan que trazas," Es mi mente quien elige enfermarse, la que elige mostrarse como víctima de algo que la ataca, con el propósito de evadir la verdad. Pero, ¿para qué hace el ego todo este autoengaño de enfermarse?  "Porque demuestra que el cuerpo no está separado de ti y que, por lo tanto, tú no puedes por menos que estar separado de la verdad." La enfermedad hace que mi mente se identifique con el cuerpo y se olvide de mi Ser.

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*REFLEXIONES SOBRE LA LECCIÓN 136* https://youtu.be/oj71gOUdYkc

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https://youtu.be/JbOaM0NhXhY 4La mente sanará de todo deseo enfermizo que jamás haya tratado que el cuerpo obedeciera. 17. Ahora el cuerpo está sano porque la fuente de la enfermedad está dispuesta a recibir alivio. Y reconocerás que practicaste bien por lo siguiente: el cuerpo no sentirá nada en absoluto. Si has tenido éxito, no habrá sensación alguna de enfermedad o de bie­nestar, de dolor o de placer. La mente no responderá en absoluto a lo que el cuerpo haga. Lo único que se conserva es su utilidad y nada más. 18. Tal vez no te des cuenta de que esto elimina los límites que le habías impuesto al cuerpo como resultado de los propósitos que le habías adjudicado. A medida que éstos se dejan a un lado, el cuerpo tendrá suficiente fuerza para servir a cualquier propósito que sea verdaderamente útil. La salud del cuerpo queda plena­mente garantizada porque ya no se ve limitado por el tiempo, por el clima o la fatiga, por lo que come o bebe, ni por ninguna de las leyes a que antes lo sometías. No tienes que hacer nada para que esté bien, pues la enfermedad es ahora imposible. 19. Más para conservar esta protección es preciso que te manten­gas extremadamente alerta. Si permites que tu mente abrigue pensamientos de ataque, juzgue o trace planes para contrarrestar cosas que tal vez puedan pasar en el futuro, te habrás vuelto a extraviar, y habrás forjado una identidad corporal que atacará al cuerpo, pues en ese caso la mente estará enferma. 20. De ocurrir esto, remédialo de inmediato, no permitiendo que tu actitud defensiva te siga haciendo daño. No te confundas con respecto a lo que necesita sanar, sino que di para tus adentros: He olvidado lo que realmente soy, pues me confundí a mí mismo con mi cuerpo. La enfermedad es una defensa con­tra la verdad. Mas yo no soy un cuerpo. Y mi mente es incapaz de atacar. Por lo tanto, no puedo estar enfermo.

https://youtu.be/JbOaM0NhXhY Experimentas dolor cuando el cuerpo lo experimenta, y en ese dolor te vuelves uno con él. De esta, manera, tu "verda­dera” identidad queda a salvo, y el extrañoy perturbador pensamiento de que tal vez seas algo más que un puñado de polvo queda mitigado y silenciado. Pues fíjate, ese polvo puede hacerte sufrir, torcerte las extremidades y pararte el corazón, ordenándote que mueras y dejes de existir. 9. De esta manera, el cuerpo es más fuerte que la verdad, la cual te pide que vivas, pero no puede imponerse a tu decisión de que­rer morir. Y así, el cuerpo es más poderoso que la vida eterna, el Cielo más frágil que el infierno y los designios de Dios para la salvación de Su Hijo se ven contrarrestados por una decisión que es más fuerte que Su Voluntad. El Hijo no es más que polvo, el Padre no está completo y el caos se sienta triunfante en Su trono. 10. Tal es el plan que has elaborado para tu propia defensa. Y crees que el Cielo se estremece ante ataques tan irracionales como éstos, en los que Dios queda cegado por tus ilusiones, la verdad transformada en mentiras y todo el universo hecho esclavo de las leyes que tus defensas quieren imponerle. Mas ¿quién podría creer en ilusiones salvo el que las inventa?. ¿Quién más podría verlas y reaccionar ante ellas como si fuesen la verdad? 11. Dios no sabe nada de tus planes para cambiar Su Voluntad. 2El universo permanece indiferente a las leyes con las que has creído gobernarlo. 3Y el Cielo no se ha inclinado ante el infierno, ni la vida ante la muerte. 4Lo único que puedes hacer es elegir pensar que mueres o que sufres enfermedades, o que de alguna manera tergiversas la verdad. 5Lo que ha sido creado no guarda relación alguna con eso. 6Las defensas son planes para derrotarlo que no puede ser atacado. 7Lo que es inalterable no puede cambiar. 8Y lo que es absolutamente impecable no puede pecar. 12. Ésta es la simple verdad. No recurre a la fuerza ni al dominio. No exige obediencia, ni intenta demostrar cuán fútiles y lamenta­bles son tus intentos de planear defensas que la pudiesen alterar. La verdad sólo desea brindarte felicidad, pues ése es su propó­sito. Quizá exhala un pequeño suspiro cuando rechazas sus dones. No obstante, sabe con absoluta certeza que recibirás lo que Dios dispone para ti. 13. Este hecho es lo que demuestra que el tiempo es una ilusión. Pues el tiempo te permite pensar que lo que Dios te ha dado no es verdad ahora mismo, como no puede por menos que serlo. Los Pensamientos de Dios son totalmente ajenos al tiempo. Pues el tiempo no es sino otra absurda defensa que has urdido contra la verdad. Lo que Él dispone, no obstante, esta aquí, y tú sigues siendo tal como Él te creó. 14. El poder de la verdad es muy superior al de cualquier defensa, pues ninguna ilusión puede permanecer allí donde se le ha dado entrada a la verdad. Y ésta alborea en cualquier mente que esté dispuesta a deponer sus armas y a dejar de jugar con necedades. La verdad se puede encontrar en cualquier momento; incluso hoy mismo, si eliges practicar darle la bienvenida. 15. Este es nuestro objetivo hoy. Dedicaremos un cuarto de hora en dos ocasiones a pedirle a la verdad que venga y nos libere. Y la verdad vendrá, pues jamás ha estado separada de nosotros. Tan sólo aguarda la invitación que hoy le hacemos. Introduci­mos dicha invitación con una plegaria de curación para que nos ayude a superar nuestra actitud defensiva y permita que la ver­dad sea como siempre ha sido: La enfermedad es una defensa contra la verdad. Aceptaré la verdad de lo que soy, y dejaré que mi mente sane hoy completamente. 16. La curación destellará a través de tu mente abierta a medida que la paz y la verdad se alcen para ocupar el lugar de la con­tienda y de las imaginaciones vanas. 2No quedará ni un solo rincón tenebroso que la enfermedad pueda ocultar y defender contra la luz de la verdad. 3No quedarán en tu mente figuras sombrías procedentes de tus sueños ni sus absurdos y oscuros anhelos, cuyos propósitos dobles se persiguen descabelladamente.