El Demonio de un Escritor
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Hoy ha muerto mamá, o quizád ayer. Recibí un telegrama del asilo: "Ha muerto su madre, entierro mañana, sentidas condolencias".
Pero no quiere decir nada, quizás haya sido ayer.
El extranjero
Albert Camus
Mi abuelo moria
cubierto de vómito
y cucarachas
ahí callado
siempre estuvo callado
ahora más,
y yo más callado que todos
sin llorar,
con derecho a llorarlo,
pero no podía
ni una lágrima,
el Granma revivía
junto a todas las balas
que sus oídos escucharon
luchando y comiendo jutia
por algo que ya me supera
no era ni yo, ni su familia.
La cerveza y el ron
se consumía a su alrededor
la muerte reía
con sus garras
y su ejército
milenario
de hombres
reclamandolo,
su cadáver como el de un perro
bajo tierra
sin nadie
con todos
pero solitario.
Mi abuelo muere,
adiós a las balas
no hay lágrimas
no hay victoria.
Mi abuelo muere
Rmegret
Algunas veces no comprendo cómo ella puede amar a otro, cómo le es posible, cuando solamente yo la quiero a ella de manera tan íntima, tan entera, y no conozco otra cosa, no sé nada, nada tengo más que a ella.
Las desventuras del joven Werther
Wolfgang Von Goethe
He hecho toda clase de conocimientos, pero todavía no he encontrado compañía. No sé qué puedo tener de particular para los demás: muchos quieren que sea de los suyos, y se cuelgan de mí; y me duele que nuestro camino sea solo el mismo por un buen trecho. Si me preguntas cómo es aquí la gente, tengo que decirte: como en todas partes. El género humano es una cosa uniforme. La mayoría de ellos pasan la mayor parte del tiempo trabajando para vivir, y lo poco que les queda de libertad les da tanta angustia, que buscan todos los medios para librarse de ella. ¡Oh, condición del hombre!
Las desventuras del joven Werther
Wolfgang Von Goethe
estos tiempos me han acabado me siento como las tropas alemanas azotadas por la nieve o como los comunistas avanzando encorvados con sus raídas botas llenas de periódicos mi situación es así de terrible quizá más aún.
la victoria estuvo tan cerca la victoria estuvo ahí.
cuando ella se paraba frente a mi espejo más joven y hermosa que cualquier otra mujer que haya conocido y cepillaba metros y metros de su cabello rojo y yo la observaba… y cuando entraba en la cama era más hermosa que nunca y el amor era algo realmente bueno.
once meses.
ahora se ha ido se ha ido como lo hacen las mujeres.
este tiempo me ha acabado.
es un largo camino de regreso ¿regreso a dónde?
el tipo delante de mí cae.
camino sobre él ¿ella también lo hizo?
La retirada
Charles Bukowski
Mi vecina murió,
ella pesaba alrededor de 250kilos
y no había quien moviera su cadáver,
estuvo horas acostada en su cama
cómo si los 250 kilos de muerte
fueran a despertar de un sueño lejano,
los paramédicos no sabían que hacer,
no cabía en la camilla y no tenían fuerzas,
se burlaban del cadáver
que cada vez tenía más pinta de muerto.
Era de noche y yo estaba sentado en la escalera;
escuchaba todo,
podía sentir a mi vecina temblar de frío,
pasar hambre,
llorar o pedir que su hija la viera,
los 250kilos existían
en un fétido mundo
que se alejaba de todos,
estaba solo el cadáver.
No podía parar de pensar en la muerte
sentí que así
eran todas las muertes,
la de mi abuela que ni siquiera ví,
lloré o he visitado en el cementerio,
la de todos los insectos,
una planta,
incluso esa sería la mía.
Por la mañana se llevaron
esos 250 kilos por fin,
a descansar.
Hoy ví morir un perro en la calle,
de unos 10 kilos,
su cadáver no ha sido movido,
a pesar de ser la misma muerte
que conocemos los humanos
no pude evitar pensar en mi vecina,
quizás y todavía tenga frío.
250kilos de muerte
Rmegret
Las vidas de millones de personas estaban escritas en aquella ropa.
En su horma fláccida y en sus texturas desgastadas podían leerse las vidas miserables de millones de cifras anónimas que pueblan las aceras, y mientras el cuerpo del hombre muerto parecía menguar visiblemente ante nuestros ojos, despojado de sus últimos vínculos con la vida, las prendas, en cambio, asumían una cualidad y un carácter que las hacían lucir mucho más vivas que el bulto sobre el cual se hallaban.
Hermana muerte
Thomas Wolfe
Hasta en tres ocasiones me había topado con el rostro de la muerte en la ciudad y ahora, en aquella primavera, volvíamos a vernos. Una noche —una de esas noches caleidoscópicas de locura, ebriedad y furia que conocí en aquel año, cuando merodeaba por la gran avenida de la oscuridad de sol a sol, desde la medianoche hasta el amanecer, cuando el mundo entero se proyectaba a mi alrededor en una danza descomunal y enloquecida— vi morir a un hombre en el metro.
Murió de un modo tan discreto que a muchos nos costó admitir que estaba muerto; su muerte fue sólo una suspensión instantánea y serena del movimiento de la vida, tan pacífica y natural en su curso que todos nos quedamos observándola con ojos de fascinación e incredulidad, reconociendo de inmediato el rostro de la muerte con una terrible sensación de familiaridad, que nos confirmaba que la conocíamos desde siempre y pese a ello, horrorizados y atónitos como estábamos, nos resistíamos a aceptar su aparición.
Aunque las otras tres muertes que presencié en la ciudad se produjeron de una manera terrible y violenta, ésta perduraría finalmente en mi memoria con una cualidad majestuosa, aterradora y solemne que las demás no tuvieron.
Hermana muerte
Thomas Wolfe
Pregunta: Se han leído algún libro de los que pongo fragmentos. ¿Cuál les ha gustado o atraído más?
El viejo señor Rivers cogió su sombrero y salió de su despacho. Al poco rato ya iba caminando por las calles de Nueva York, dando enérgicas zancadas entre la multitud, de regreso al club.
Thomas Wolfe
El viejo Rivers
En este estado puedo escribir 20 poemas de dolor
y alrededor de 10 canciones suicidas,
llenas de angustia, de dolor y de olvido,
ni Neruda me hiciera competencia,
solo en este instante
podría describir el dolor de la humanidad.
Bueno, eso podía hacer,
eran pequeños destellos de genialidad
salidos desde el subsuelo,
corrían por las alcantarillas,
subían por las tuberías
y llegaban a mí,
era hermoso
placentero,
conmovedor,
me sentía un tipo útil,
tirado en la cama sin fuerza
para gritar, hablar o moverme,
con la botella vacía, solo quedaban
su órganos sin sangre,
pero era un tipo genial,
los cadáveres de mis poemas
iban y venían,
uno tras otro,
regalados por el cielo
quizás para evitar que me suicidara
y así no los jodiera por allá arriba.
Hoy tengo un dolor igual,
creo que peor,
siento como la melancolía,
la nostalgia, la angustia,
la soledad,
todos los dolores capaces de
doblarme en la cama
vuelan a mi alrededor,
pero no hay ni un poema
que valga la pena
ni canciones
o mujeres.
Ahora solo hay un hombre
desnudo en la cama
fumando cigarros,
sin saber que hacer,
o que hará si más nunca
vuelven a llegar las palabras.
Rmegret
20 poemas de dolor y 10 canciones suicidas.
La cura fue muy dolorosa. Todo lo que me sucedió desde aquel día fue doloroso. Pero, a veces, cuando encuentro la clave y desciendo a mi interior, donde descansan, en un oscuro espejo, las imágenes del destino, no tengo más que inclinarme sobre el negro espejo para ver mi propia imagen, que ahora se asemeja totalmente a él, mi amigo y guía.
Demian
Hermann Hesse
Buenas, podrían decirme frases de mis poemas y tal que les hayan gustado o llegado, es que estoy intentando llegar a más público y tal y me gustaría saber sus preferencias y opiniones. Porfavor y gracias de antemano.
Después, todo cambió. La niñez fue derrumbándose a mi alrededor. Mis padres empezaron a mirarme un poco desconcertados. Mis hermanas me resultaban muy extrañas. Un vago desengaño deformaba y desteñía los sentimientos y las alegrías a que estaba acostumbrado. El jardín ya no tenía perfume, el bosque no me atraía; el mundo a mi alrededor parecía un saldo de cosas viejas, gris y sin atractivo; los libros eran papel y la música ruido. Así van cayendo las hojas de un árbol otoñal, sin que él lo sienta; la lluvia, el sol o el frío resbalan por su tronco, mientras la vida se retira lentamente a lo más íntimo y lo más recóndito. El árbol no muere, espera.
Se había decidido que después de las vacaciones iría a otro colegio, por vez primera, lejos de casa. A veces, mi madre se acercaba a mí con especial ternura, despidiéndose ya por adelantado y esforzándose en llenar mi corazón de amor, nostalgia y recuerdo. Demian estaba de viaje. Yo estaba solo.
Demian
Herman Hesse
Las palabras no deben ser usadas en vano, jamás, no importa el motivo, no desperdicies nunca una palabra.
Me he quedado esperando en vano,
sentado, acostado, caminando,
luchando contra la noche
que puntual llega
con la misma luna
y las mismas estrellas
siempre colocadas en su lugar,
sin que tú ausencia les importe;
son capaces de seguir
mirándo como te pienso
y se marchan
igual que como vinieron,
no hay poemas suficientes
para calmar su ciclo,
les he rezado y suplicado
con tal de que se queden,
me acompañen,
sin resultado.
No sé si tú igual me piensas
si igual me esperas en vano,
quizás y tú luna sea puntual también,
tus estrellas tampoco te escuchan,
a lo mejor me recitas en silencio,
cansada, disipada en el olvido,
ninguno de los dos tenemos la fuerza
para averiguarlo,
estamos cansados,
moriremos lejos
mirando las mismas estrellas
silenciosas
padeciendo tantos olvidos
perpetuos,
noche tras noche,
vida tras vida.
Rmegret
Vida tras vida.
Psss pssss: mañana participo en un recital, que poema mío les gustaría que leyera??? (A ver si no ignoran)
Esta mujer sentada a mi lado
me grita tantas cosas
tantas cosas, tan dulces como horribles,
me mira y yo fumo,
estiro el cigarro hasta el final,
me sigue mirando,
la miro de reojo,
¿Que soy yo?
¿Que es ella?
somos silencio,
somos nada,
no le hablo, no me habla,
tiro el cigarro y lo piso,
me pongo a leer un libro,
leo una, dos, tres páginas,
lo cierro,
nada interesante para la parada,
la vuelvo a mirar y encender un cigarro,
esta mujer a mi lado
es hermosa y miserable,
licra negra y chancletas negras,
perfecta para mis poemas,
esta mujer a mi lado
se escapa y deja distancia,
deja versos,
me deja triste y solo
cómo en todas las paradas,
soledad, soledad,
calor y sudor
esta mujer era perfecta,
otro cigarro rápido que ya viene la guagua.
Richard A Megret Barrero
Esta mujer a mi lado.
